Cargando las pilas

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Tras un largo e intenso verano vino septiembre y, con él, el comienzo del nuevo curso en el Seminario. El día 2, los jóvenes que inician el Propedéutico junto con otros seminaristas y los formadores iniciaron su peregrinación desde el Castillo de Javier (Navarra) hasta el Santuario de Loyola (Guipúzcoa), aprovechando que la Iglesia conmemora durante este año el quinto centenario de la conversión de San Ignacio de Loyola.

Después de 10 días de caminata podía percibirse la alegría de la verdadera fraternidad, fruto de haber vivido unos días fuertemente unidos al Señor.

El viernes 17, el Seminario comenzó los Ejercicios Espirituales, como cada año antes de empezar el curso académico. Nos fuimos a Santiago de Aravalle (Ávila), a una casa de los Cruzados de Santa María, para vivir esos días de oración y silencio, guiados por D. José Luis Méndez, delegado de Pastoral de la Salud de la archidiócesis de Madrid. Dos días más tarde, llegaban los seminaristas de Propedéutico acompañados por d. Miguel Ángel Iñiguez, uno de los directores espirituales del Seminario.

Una vez más, el Señor nos ha sorprendido con su amor, renovando en nosotros la alegría de la vocación y el deseo de corresponderle.

Un seminarista

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